Este
jueves 17, a partir de las 23, Mo’ Blues se presentará en Dublin Bar
(25 de Mayo y Bulevar, Santa Fe). Será una ocasión especial, pues
representará la despedida del grupo antes de su gira por Estados Unidos.
La venta de anticipadas con reserva de mesa se hará el martes,
miércoles y jueves de 11 a 13 y horarios habituales de apertura del
local. También se puede hacer por teléfono llamando al 4551816.
En aras de adentrarse en esta jornada y el posterior viaje, Show conversó con Sebastián Casís, bajista y vocalista del grupo.
—Hablemos sobre este recital.
—Estábamos viendo una posible fecha en Rosario, antes de irnos (el
sábado 26), pero si ya no se confirmó, no se va a hacer. Así que ésta
va a ser oficialmente el último show antes de irnos a Estados Unidos.
Por lo general ocurre más o menos lo mismo: en este grupo las cosas se
activan de junio en adelante, porque siempre estuvimos dando vueltas
con el tema de los festivales en Estados Unidos, y como la época de
verano allá se da entre julio, agosto y septiembre, tienden a ser más
las fechas que podemos conseguir allá. Entonces todo empieza a
organizarse en función de eso.
Siempre la primera fecha calza en el Centro Cultura de Esperanza: es
incluso una fija de buena suerte y la última antes de ir es la de Santa
Fe. Esta vez elegimos el pub Dublin y no un teatro porque el Teatro
Municipal estuvo este año con todas las reformas y fue imposible
organizar fechas, y porque tampoco tuvimos tiempo: somos un grupo
independiente, aunque ahora tengamos un sello discográfico: Santa Fe
Recording, de Adrián Forni y Horacio Bidarra.
Ellos nos editaron el último disco, Combustión Espontánea, y hay planes
para reeditar el primero, Rush Hour, grabado en los Estados Unidos y
editado en forma independiente. La idea es sacarlo para fin de año: un
poco estamos esperando que se active a nivel nacional la difusión del
último, porque estuvo muy a nivel zonal.
Ahora estamos viendo de contactarnos en Buenos Aires con agentes de
prensa: una cuestión que vamos a hacer posviaje. Todo no podemos hacer
al mismo tiempo.
En esta actuación vamos a presentar todos los temas del último disco,
algunos del anterior y algunas cositas que preparamos especialmente
para este viaje, sobre todo en lo que se refiere a dinámica del show.
En toda nuestra anterior experiencia (ésta va a ser la quinta vez que
viajamos) observamos mucho el manejo de los grupos sobre el escenario:
no todos se limitan a subir y tocar y nada más, sino que hay todo un
armado, un esqueleto de show, que genera una interacción con el
público. Como hacía James Brown en la década del 60: entre tema y tema
sabías que venía un enganche y él decía algo para que arranque otro
tema.
Esas cosas las supimos capitalizar en los distintos viajes: ahora va a
ser la pista de prueba de lo que vamos a llevar allá. Agregándole otros
temas, porque en los festivales los shows son de una hora, y acá
probablemente estemos tocando una hora y media o dos.
—Justamente, charlemos un poco sobre estos festivales.
—El 26 salimos, y allá vamos a tocar en tres festivales: uno en Ohio, otro en Atlanta y otro en Alabama.
El primero es el African American Cross Cultural Works Blues Festival
(Yellow Springs, Ohio). No es un festival de blues específicamente,
sino de cultura afroamericana. Les interesó mucho que vayamos a tocar:
es un festival de música del mundo y tener una banda latina que a la
vez toque una música con raíces en la cultura afroamericana, les
pareció sumamente interesante.
Después volvemos por tercera vez al festival de Birmingham, Alabama:
antes se llamaba Sloss Blast (algo así como “el reviente en el Sloss”);
se hacía en una antigua fragua para hacer trenes donada por la familia
Slost. Ahora lo cambiaron de lugar y se llama Magic City Blues
Festival, porque a Birmingham le dicen la Ciudad Mágica, como acá es la
Ciudad Cordial.
El ícono es Vulcano, el dios de la fragua, tocando la guitarra y en
pelotas, porque se supone que en la fragua los tipos laburan
prácticamente desnudos con un mameluco.
Después vamos a estar tocando en el Atlanta Blues Festival, en Atlanta, Georgia. En total vamos a estar unos 20 días.
—Todo muy intensivo...
—Claro, porque cada festival genera tres fechas alrededor, de las
cuales alguna es con los mismos músicos del festival pero está
prohibido tocar con los músicos de tu grupo: la idea es tocar
mezclados. Y está prohibido tocar Stormy Monday, que es un blues súper
clásico de Muddy Waters, que normalmente los músicos hacen que dure 45
minutos.
—Según la cantidad de solistas que haya...
—Sería como si en un festival rockero estuviera prohibido tocar Humo
Sobre el Agua... (risas). Por todas esas fechas extra conviene estar en
el festival por lo menos un día antes a las diez de la noche, cosa de
poder enganchar una zapada de esas, y quedarte el día después hasta las
diez.
También puede ser en la misma noche del festival, porque allá la noche
de espectáculos empieza a las cinco de la tarde, y los festivales estos
arrancan a las dos de la tarde, porque hay diez números y una feria
alrededor.
El de Alabama va a ser un festival de motos, blues y barbacoa. Eso es
todo el día: comer, motoquear y blusear. Ves los puestos de morfi (si
ellos no ponen el morfi en el medio, para qué se van a juntar) y de
accesorios de Haeley Davidson, y vos estás tocando y escuchas “brmmm,
brmmm”.
Al principio hay números de blues acústico, hasta que empieza a caer un
poco la tarde y aparecen los números más eléctrico. Por ahí te cruzas
con monos que son hombre orquesta, literalmente tocan dos o tres
instrumentos: armónica, guitarra y con la pata el bombo. Se suben a sus
camionetas, donde dice: “Llamen a tal número para fiestas”. Vos ponés
un tipo de esos en una fiesta y tira toda la noche.
Termina a más tardar diez y media de la noche. Te vas al hotel, te
pegás una ducha y a las 11 podés estar tocando con los mismos músicos
con los que compartiste el escenario. Lo cual para nosotros es muy
excitante, porque te podés cruzar con gente como Runfulous Blues, o
Jimmy Tackery & The Drivers, y tocar con esos tipos que son
clásicos bluseros.
—Y que te digan “subí y tocá”...
—Ellos preguntan “van a tocar”, y nosotros pensamos “¿Debería? No sé si soy digno”.
—¿Van a grabar allá?
—No, porque tenemos la suerte de que Santa Fe Recording nos abra las
puertas de su estudio cada vez que queremos entrar a grabar, con tiempo
ilimitado.
Para esta gira nos metimos en el estudio a grabar dos temas más, para
poner en el sitio de Internet (www.moblues.com.ar): Nacido Bajo un Mal
Signo, de Booker T. Jones y W. Bell, y Mustang Sally, que hacemos
siempre pero nunca lo habíamos grabado. Víctor Malvicino y Pedro Casís
agregaron sus talentos y quedó una versión aplastante. La idea es que
allá puedan escuchar algo en inglés: a ellos les encanta que cantemos
en español, pero queríamos hacer algo que conozcan.